Los Retablos Ayacuchanos tienen su origen en la época de la colonia cuando trajeron las primeras capillas del santero, estas se caracterizaban por llevar en el centro la imagen de un santo, los sacerdotes españoles las usaban en las diferentes actividades del proceso de evangelización a los indígenas. Viajaban por todos los pueblos de la sierra peruana, llevando con ellos cajas articuladas con imágenes de varios santos católicos para que estos sean reconocidos por los pobladores.
Las capillas sirvieron de inspiración para elaborar los primero cajones San Marcos. Se les llamaba así porque presentaban a este u otros santos (San Antonio, San Lucas, entre otros) en la posición central. Estos eran utilizados en los rituales de marcación de ganado como altares portátiles que se trasladaban a las comunidades campesinas.

Caja de San Antonio 
Cajón de San Marcos, fabricado a inicios del siglo XX
Son estas cajas, las que en la década de 1940, sirvieron de inspiración a los artesanos para diseñar escenas con temáticas distintas relacionadas con motivos costumbristas destacando las fiestas y danzas tradicionales, motivos religiosos, vistas rurales, labores agrícolas, peleas de gallos y las corridas de toros. Los artesanos del pueblo de Ayacucho adaptan los nuevos cajones y los hacen propios, cambiándoles el nombre a retablos.
Para poder narrar la historia de forma adecuada, los retablistas ayacuchanos trabajan sus obras con gran minuciosidad, paciencia y pasión, preservando sus técnicas artesanales a través del tiempo.
La palabra retablo en español significa altar, es por su significado que son parte de la decoración y funcionan como altares de santos y patronos en la iglesia católica.

ESTRUCTURA:
Los Retablos Ayacuchanos tienen la forma de una caja rectangular y son fabricadas en base a cedro. En el interior se colocan figuras de un tamaño específico (dependiendo del tamaño del retablo), hechas en base a una pasta de papa hervida y molida mezclada con yeso. Asimismo, dependiendo de la temática del retablo se colocan estructuras de personas, las cuales son trabajadas con una mezcla de harina, yeso, polvo colado y agua hervida. La parte posterior de los retablos se recubre con una estructura de madera y las puertas se adhieren a la caja con tiras de cuero.
Las cajas rectangulares de madera tienen tamaños variados. En el interior, dependiendo de la complejidad de la historia que cuentan, se dividen en niveles, a modo de escenas. Todos los personajes representados son figuras hechas a base de una mezcla de papas cocidas y yeso.
Actualmente los Retablos Ayacuchanos son cajas rectangulares hechas en su mayoría de cedro porque generan un mejor acabado en cada pieza. Las cajas son diseñadas con una vista colorida de doble puerta con unas tiras de cuero entre ellas. El exterior de las cajas está decorado con flores llenas de color y en el interior imágenes con temáticas costumbristas del Perú.
REPRESENTANTE:
En esta ocasión hablaremos acerca de un hombre que marcó el arte de los años 70’s en nuestra capital. No solo por su creatividad, sino también por su logro de expandir y dar a conocer el arte popular andino. Con su originalidad y talento Joaquín López Antay, Ayacuchano de nacimiento, fue un destacado artesano peruano que utilizó y remodeló el cajón de Sanmarkos para convertirlo en los hoy conocidos: Retablos Ayacuchanos. Su conexión con José Sabogal, Alicia Bustamante y José María Arguedas contribuyeron significativamente en sus obras de arte popular.
Para explicar un poco sobre la estructura de los Retablos Sanmarquinos (cajones con escenas costumbristas que se realizaban en la primera mitad del siglo XX), tendríamos que verlo desde la visión de la población andina. Para ello el documento “Cajón de San Marcos” de la artista Alicia Seade-Delboy, nos explica detalladamente la función que desempeñaban estos cajones. Aquí se da a entender las dos divisiones paralelas que tienen estos cajones con sus respectivas figuras:
- El piso superior es alusivo a las divinidades protectoras de los distintos animales, representadas por San Marcos, San Juan Bautista y San Lucas.
- El cóndor, que es la representación del Dios Wamani, el espíritu de la montaña y está situado en el centro del las dos divisiones.
- El piso inferior está representado diversas historias. A simple vista sería un conjunto de personas y animales pero en realidad cada pieza representa una escena distinta que consiste en la protección de los santos sobre el rebaño de un pastor.
La llegada de los retablos Sanmarquinos a la capital se hizo casi en su última época:
“Cuando los peruanos capitalinos descubrieron el cajón de San Marcos, en los años treinta, ya estaba en proceso de extinción. No estaban hechos para durar una eternidad, y hoy son casi imposibles de encontrar fuera de algunos museos especializados y pocas colecciones privadas.” – Nos dice una parte del texto de Alicia Seade-Delboy y si pues, hasta hoy en día es poco probable encontrar estos cajones de Sanmarkos.
Pero esta “desaparición” hizo que Don Joaquín gracias al talento heredado de su abuela, quien le enseñó todo acerca de las confecciones de retablos, le diera una nueva imagen a estos objetos. Y es así como le devolvió la vida a los retablos Sanmarkos con los Retablos Ayacuchanos contemporáneos. Estos nuevos retablos representan nuevas costumbres y rituales, ahora ya no hay una visión mágico-religiosa como los de Sanmarkos si no que representará hechos del ámbito social.
Don Joaquín comenzó desde pequeño a fabricar sanmarkos para los campesinos, arrieros, ganaderos, curanderos, etc., de Huamanga sin recibir dinero a cambio (solo compensaciones por el trabajo realizado). Luego de la década del cuarenta, donde Alicia Bustamante lo anima a introducir otras imágenes y otros contextos sociales a los retablos, surge una alteración del canon donde nacieron los nuevos Retablos ayacuchanos. Tuvo que esperar 30 años después, hasta los años 70’s que Don Joaquín obtuvo el Premio Nacional de Cultura.
A pesar de saber las consecuencias que le traería esta premiación a Don Joaquín, sabía también que él ya era un artista popular andino, un integrador social y cultural. Cabe resaltar también que antes de esto no había una relación occidental de producción y consumo con los artistas andinos. Es más, hasta después de esta premiación es donde todos comenzaron a tomar importancia a la formas de vida de las personas andinas, pero hasta ese momento nadie toma interés sobre la vida que de los artistas populares.


